Golda Meir.“La más auténtica encarnación del estado de Israel”.
Serie: Personajes Inolvidables.
Volumen 19.
Biografía.
“Sencilla, austera y cordial, con una voluntad de acero puesta al servicio de sus ideales y una visión clara, certera y realista de los hombres y de los acontecimientos que podían influir favorable o adversamente en la complicada lucha del pueblo de Israel por conquistar su derecho a la existencia como nación independiente, Golda Meir (1898-1978) entregó su vida al logro de ese objetivo supremo.
Nacida en Rusia en el seno de una familia judía tradicionalista, aunque no muy religiosa, y de condición humilde en extremo, su niñez transcurrió en medio de privaciones y del terror provocado por los pogromos que solían desatar las huestes zaristas contra los judíos. Educada en Milwaukee (Estados Unidos) a donde su familia había emigrado, desde muy joven tomó conciencia de los ideales con los cuales se identificaba. Su pasión por la justicia social y la democracia la inclinaban al socialismo, pero no al marxismo ni a la dictadura del proletariado, sino al socialismo sionista y su propuesta de conseguir un hogar nacional para los judíos, un lugar sobre la Tierra donde pudieran construir un país libre y vivir en paz con sus vecinos.
De pionera en un kibbutz en Palestina a Primera Ministra de Israel, su trayectoria vital y su carrera política se confunden con la historia misma de la joven nación, cuyo derecho a la existencia defendió intransigentemente, empleando sin vacilar todos los recursos humanos, económicos y militares que tuvo a su alcance hasta conseguir la victoria. Aunque se vio forzada a la guerra, era, en el fondo de su alma una fervorosa pacifista: “La paz llegará cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros”. Esta frase retrata fielmente sus íntimos deseos y sentimientos”.
Nacida en Rusia en el seno de una familia judía tradicionalista, aunque no muy religiosa, y de condición humilde en extremo, su niñez transcurrió en medio de privaciones y del terror provocado por los pogromos que solían desatar las huestes zaristas contra los judíos. Educada en Milwaukee (Estados Unidos) a donde su familia había emigrado, desde muy joven tomó conciencia de los ideales con los cuales se identificaba. Su pasión por la justicia social y la democracia la inclinaban al socialismo, pero no al marxismo ni a la dictadura del proletariado, sino al socialismo sionista y su propuesta de conseguir un hogar nacional para los judíos, un lugar sobre la Tierra donde pudieran construir un país libre y vivir en paz con sus vecinos.
De pionera en un kibbutz en Palestina a Primera Ministra de Israel, su trayectoria vital y su carrera política se confunden con la historia misma de la joven nación, cuyo derecho a la existencia defendió intransigentemente, empleando sin vacilar todos los recursos humanos, económicos y militares que tuvo a su alcance hasta conseguir la victoria. Aunque se vio forzada a la guerra, era, en el fondo de su alma una fervorosa pacifista: “La paz llegará cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros”. Esta frase retrata fielmente sus íntimos deseos y sentimientos”.
Jon Aizpúrua Leer más...

